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El 2 de noviembre, la Iglesia entera se une en oraciu00f3n. Es el Du00eda de los Fieles Difuntos. Un du00eda para recordar, para orar, para amar mu00e1s allu00e1 de la frontera de la muerte.

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Suenan lentamente las campanas. Los altares se visten de sobriedad. Pero no es un du00eda de miedo: es un du00eda de esperanza. Porque mientras haya amor, ningu00fan alma estu00e1 perdida.

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El purgatorio no es una idea triste ni una invenciu00f3n del pasado. Es una obra de la misericordia de Dios. Un espacio de purificaciu00f3n, un tiempo de gracia, donde las almas terminan de limpiarse antes de contemplar al Seu00f1or cara a cara.

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Su nombre viene del verbo purificar: limpiar, sanar, preparar. No es el cielo todavu00eda, pero tampoco es el infierno. Es un lugar intermedio, entre la oscuridad que rechaza a Dios y la luz plena que lo abraza.

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Las almas allu00ed sufren, su00ed, pero es un sufrimiento distinto: es el dolor del amor que au00fan no ha llegado a su plenitud. Arden en el deseo de ver a Dios, y ese fuego las purifica. El purgatorio toma del infierno la intensidad del fuego, pero del cielo toma la esperanza.

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Ese fuego no destruye: transforma. Cuando la purificaciu00f3n termina, Dios mismo llama a esas almas, y las invita al gozo eterno del cielo. Entonces el dolor se convierte en luz. El llanto se convierte en canto. Y la espera, en gloria.

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El purgatorio no es eterno. Despuu00e9s del juicio final, desapareceru00e1, porque ya no habru00e1 nada que purificar. Pero hoy estu00e1 lleno de almas que esperan. La mayoru00eda de los que mueren pasan por ese fuego de amor antes de alcanzar la santidad total.

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Pocos llegan al cielo directamente: son las almas que amaron a Dios con pureza excepcional. La mayoru00eda necesita ser perfeccionada. Quizu00e1s tus padres, tus amigos, tus abuelos estu00e1n allu00ed, purificu00e1ndose en el amor. Y un du00eda, tu00fa tambiu00e9n pasaru00e1s por ese lugar bendito.

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Por eso la Iglesia te llama hoy a orar. A comprender su dolor. A ofrecer tus misas, tus sacrificios, tus oraciones por ellos. Ninguna oraciu00f3n se pierde. Cada su00faplica llega al cielo y se convierte en alivio para un alma que ama y espera.

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La fe en el purgatorio no se aprende solo con palabras: se descubre cuando la pu00e9rdida toca el alma. Asu00ed lo comprendiu00f3 un sacerdote al celebrar misa por su padre. u00c9l contaba que, tras la muerte de su padre, no pudo estar presente para despedirlo.

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Esa ausencia lo partiu00f3 por dentro. Pero en medio del dolor, encontru00f3 una certeza: podu00eda seguir ayudu00e1ndolo.

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u201cCuando subo al altar u2014decu00edau2014 y levanto la hostia, siento que mi padre estu00e1 cerca. Creo que mis oraciones acortan su purificaciu00f3n y lo acercan a la gloria. Allu00ed me espera, en la casa del Padre.u201d

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Despuu00e9s de cada misa, repetu00eda con fe las palabras del Evangelio: u201cEs una obra santa y saludable orar por los muertos.u201d Y au00f1adu00eda con emociu00f3n: u201cEl purgatorio es una invenciu00f3n maravillosa de la Misericordia divina.u201d

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Porque gracias a ese misterio de amor, Dios no deja que las almas que au00fan no son del todo puras se pierdan, sino que las conduce lentamente hacia u00c9l.

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u00a1Hoy, abre el cielo con tu oraciu00f3n! Este du00eda no es para el miedo, sino para la acciu00f3n.

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Ofrece una misa por tus seres queridos. Reza por los olvidados. Visita un cementerio con fe. Ofrece tus pequeu00f1as penas por los difuntos.

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Tu00fa puedes ser el instrumento que Dios use para liberar un alma. 

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u00a1u00danete y ayuda a las almas que esperan nuestras oraciones!

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Reza, ofrece y acompau00f1a a quienes au00fan esperan la luz del cielo. Cada misa, cada oraciu00f3n, cada acto de amor se convierte en una chispa de eternidad.

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Esta jornada no termina en el cementerio. Comienza en el corazu00f3n de quien cree que el amor de Cristo atraviesa la muerte y lo transforma todo.

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Que este Du00eda de los Fieles Difuntos no sea solo recuerdo, sino acciu00f3n. Que cada oraciu00f3n sea un acto de amor que suba como incienso hasta el cielo y descienda como gracia sobre las almas que claman luz.

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Fuente: u201cUn mes con nuestros amigos: las almas del Purgatorio? Conocerlas, rezarles, liberarlas.u201d Padre Martin Berlioux

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Foto: Saint-Georges-de-Reintembault (France) u2013 Iglesia de San Jorge u2013 Interior u2013 Vidriera u2013 N.u00ba 17. GO69, CC BY 4.0, via Wikimedia Commons_01

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